El cierre del proceso de restauración científica de esta emblemática bonitera valida una metodología innovadora, interdisciplinar y participativa que convierte a Erain en referente para la transmisión del saber hacer de la carpintería de ribera en Bizkaia
Leixuri Arrizabalaga, presidenta de Itsasmuseum y diputada de Euskera, Cultura y Deporte de la Diputación Foral de Bizkaia; Jon Ruigómez, director del museo; y Jon Ispizua, responsable de Erain, el proyecto de carpintería de ribera de Itsasmuseum, han presentado en rueda de prensa la culminación de la restauración del Nuevo Anchústegui y el balance del proyecto Erain.
La finalización de este proceso supone mucho más que la recuperación material de una embarcación singular. Representa la validación, en un caso real, de una manera rigurosa, compartida y documentada de intervenir sobre el patrimonio marítimo: una forma de trabajar que integra restauración científica, conocimiento técnico tradicional, investigación, participación social y colaboración entre disciplinas.
Un barco único y un proceso ejemplar
En el marco de Erain, Itsasmuseum ha desarrollado durante los últimos años la restauración del Nuevo Anchústegui, una embarcación pesquera de madera construida en 1958 en los astilleros Arriola de Ondarroa y considerada la embarcación de bajura de gran porte más antigua que se conserva en Bizkaia.
Se trata de un barco representativo de la pesca de bajura de finales de los años cincuenta, de 21 metros de eslora, casco de madera de sólida estructura de roble, barraganetes en las bandas, viveros metálicos para la pesca con cebo vivo en el interior del casco, superestructura con puente de gobierno a media altura y mástiles de madera, entre otras características propias de su tipología.
Donado a Itsasmuseum por la familia Antxustegi-Badiola el 17 de octubre de 1997, ese mismo año navegó desde Ondarroa para permanecer en seco en los muelles de Axpe. En 2003 fue trasladado a los diques del antiguo Astillero Euskalduna, donde continúa hoy como una de las piezas más representativas de la colección del museo.
Restaurar una embarcación para preservar un saber hacer
La restauración del Nuevo Anchústegui ha sido, ante todo, una intervención orientada a preservar conocimiento. No solo se ha actuado sobre una embarcación catalogada como patrimonio marítimo, sino que se ha documentado una metodología, un proceso técnico y una forma de hacer vinculada a la carpintería de ribera tradicional y a la cultura marítima de Bizkaia.
Toda esta labor de documentación se recoge en memorias técnicas anuales, disponibles en euskera y castellano en la web de Itsasmuseum, con el objetivo de preservar el saber hacer del oficio y contribuir a garantizar la restauración, e incluso la futura construcción, de embarcaciones de madera desde criterios rigurosos y fundamentados.
Erain: una metodología pionera, rigurosa y compartida
En 2016, Itsasmuseum, con el apoyo de la Diputación Foral de Bizkaia, decidió retomar su proyecto original de taller y crear Erain como polo de conocimiento de la carpintería de ribera en Bizkaia. Con el visto bueno del Patronato del museo, se puso en marcha la restauración científica del Nuevo Anchústegui sobre tres premisas fundamentales: el respeto a los criterios de mínima intervención en bienes patrimoniales, la toma de decisiones consensuada por un equipo técnico multidisciplinar y la voluntad de compartir el proceso con la ciudadanía.
El proyecto ha reunido a profesionales del ámbito de la restauración, la etnografía, los museos, el patrimonio y la universidad, articulando un modelo poco habitual en este campo: una restauración desarrollada con base científica y académica, pero contrastada y enriquecida en el terreno, en contacto directo con los materiales, los tiempos y la complejidad real de la intervención.
Durante todo el proceso se ha consolidado un modelo de trabajo basado, por un lado, en la carpintería de ribera tradicional de Bizkaia en el siglo XX y, por otro, en los criterios propios de la restauración científica: mínima intervención, respeto a la autenticidad y utilización de materiales y técnicas compatibles con la estructura original. El trabajo ha incluido la consolidación de elementos estructurales, la sustitución de piezas deterioradas, tratamientos preventivos contra xilófagos y hongos, así como la restauración de distintos elementos constructivos propios de la arquitectura naval en madera.
El resultado es relevante no solo por la recuperación del barco, sino porque abre la puerta a una nueva manera de afrontar la conservación del patrimonio marítimo: más documentada, más colaborativa, más transparente y transferible a futuras intervenciones.
Una restauración con dimensión social
Erain y la restauración del Nuevo Anchústegui han sido también una experiencia colectiva. En torno al proyecto se ha creado una comunidad comprometida con la cultura marítima, integrada por carpinteros de ribera, historiadores/as, personal técnico del museo y personas voluntarias de la asociación Itsaslagun, con y sin experiencia previa.
Entre ellas hay personas con trayectorias ligadas a astilleros, oficios portuarios, industrias marítimas o carreras como marinos mercantes, junto a otras que han descubierto a través del proyecto el valor del patrimonio marítimo desde la práctica y la participación. También ha participado alumnado de formación profesional de Otxarki, en muchos casos personas migrantes para quienes esta experiencia ha supuesto una vía de aproximación a la cultura local y un nuevo horizonte de relaciones y aprendizaje. Desde 2025 se han incorporado asimismo personas voluntarias de Lantegi Batuak.
Se ha conformado así un equipo intergeneracional e intercultural que constituye, en sí mismo, uno de los mayores logros del proyecto: una experiencia de innovación social en la que conservación del patrimonio, transmisión del conocimiento, inclusión y comunidad avanzan de la mano.
La familia, parte esencial del proceso
La restauración del Nuevo Anchústegui ha contado además con la implicación y complicidad de la familia Antxustegi-Badiola, cuyo legado forma parte inseparable de la historia de la embarcación. Esa relación dio lugar a la exposición Nuevo Anchústegui. Gure Señoriti, dedicada a un barco único, a su trayectoria vital y al proceso de restauración en el que ha estado inmerso.
Una exposición y un catálogo para compartir la historia del barco
La exposición, abierta en 2023 en Itsasmuseum y posteriormente itinerada a Ondarroa y Bermeo, tenía como finalidad poner en valor el saber hacer de los carpinteros de ribera de la costa de Bizkaia durante el siglo XX.
La muestra proponía un recorrido por la historia del Nuevo Anchústegui: la familia, el pueblo de Ondarroa, el pulso de su puerto, los cambios sociales, tecnológicos y económicos que marcaron su época, y las adaptaciones que experimentó la embarcación para responder a los diferentes tipos de pesca en los que faenó a lo largo de sus cuatro décadas de vida activa.
El proyecto cuenta asimismo con un catálogo que recoge el contenido de la exposición y documenta la historia del barco, su contexto y el proceso de restauración científica desarrollado como parte del patrimonio marítimo vasco.
Un nombre, un símbolo y un proyecto de futuro
El nombre Erain procede del término que designa el corte que necesita una tabla para adaptarse a las formas de un barco y, al mismo tiempo, remite al verbo eragin, que significa promover, activar o impulsar. Con este proyecto, Itsasmuseum busca precisamente recuperar, activar y transmitir el conocimiento de la carpintería de ribera como parte de la identidad marítima del territorio.
El proyecto del Nuevo Anchústegui cuenta además con una creatividad, una pieza diseñada por Xabier Laka Antxustegi, profesor de la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU, escultor y miembro de la familia Antxustegi. La propuesta gráfica complementa la dimensión fabril y mercantil del ámbito marítimo con una mirada artesanal y pesquera, de la que el Nuevo Anchústegui es un claro exponente. El logotipo se presenta como un objeto conmemorativo con dos versiones: itsasgora-pleamar e itsasbehera-bajamar.
Un proyecto vivo
Desde sus orígenes, Erain ha contado con el apoyo del Patronato del museo, la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco, a través de su línea de ayudas para la puesta en valor del patrimonio marítimo, así como con la colaboración de otros agentes como Pinturas Juno y Baskegur, y la Fundación Gondra Barandiaran en 2021.
Erain se articula en tres espacios estrechamente relacionados: una exposición que contextualiza la carpintería de ribera en Bizkaia en el siglo XX; un taller vivo, dinámico y abierto a la participación; y los diques históricos del museo, que este año cumplen 156 años, donde se conservan algunas de las embarcaciones más representativas de la colección. La exposición museográfica se desarrolló con ayuda de alumnado de la Euskal Herriko Unibertsitatea.
Además de la restauración del Nuevo Anchústegui, el proyecto ha desarrollado otras líneas de trabajo, como el mantenimiento de la colección flotante del museo, la restauración de embarcaciones y elementos de astilleros, la construcción de modelos navales, la investigación sobre carpintería de ribera, la elaboración de publicaciones y la organización de actividades de difusión dirigidas al público. Cada intervención se documenta y se recoge, desde 2018, en una memoria técnica anual que registra el diagnóstico de conservación del barco y los criterios aplicados en su restauración.
En este tiempo, la carpintería de ribera de Itsasmuseum ha generado además sinergias y colaboraciones en distintos puntos del territorio: en Bermeo con el Ortube, en Lekeitio con el astillero Mendieta o en Santurtzi con el Agurtza. También se han desarrollado cursos con la universidad y con otros agentes, así como conferencias sobre criterios de restauración del patrimonio marítimo y sobre la recuperación de un oficio y de un modo de hacer que fue fundamental en la historia de nuestras costas.








