El nuevo decreto permitirá evaluar de forma anticipada cómo pueden afectar las iniciativas forales al cambio climático
La Diputación Foral de Bizkaia aprobará un nuevo decreto foral para que el impacto sobre el clima se tenga en cuenta desde el inicio en la elaboración de normas y planes forales. A partir de ahora, antes de aprobar una iniciativa, la Diputación deberá evaluar cómo puede afectar a cuestiones como el consumo energético, las emisiones, la generación de residuos o la adaptación del territorio frente a fenómenos climáticos extremos como inundaciones, sequías u olas de calor.
La principal novedad es que las nuevas normas y planes que impulse la Diputación deberán analizar previamente qué efectos pueden tener sobre el clima antes de su aprobación.
Para ello, cada iniciativa deberá incorporar un informe que permita identificar si contribuye a avanzar hacia un modelo más sostenible o si, por el contrario, puede generar impactos que convenga corregir o minimizar.
En la práctica, este análisis estudiará cuestiones como el consumo energético, el uso de energías renovables, la movilidad de personas y mercancías, la generación de residuos, el uso del suelo o la capacidad del territorio para hacer frente a fenómenos cada vez más frecuentes como inundaciones, sequías u olas de calor.
La medida desarrolla lo previsto en la Ley Vasca de Transición Energética y Cambio Climático e incorpora el análisis climático como un trámite más dentro de la elaboración de normas y planes forales. De esta forma, se suma a otros informes que ya forman parte de la tramitación administrativa, como los relacionados con la igualdad entre mujeres y hombres o la legalidad de las disposiciones.
Dos niveles de análisis en función de la relevancia de cada proyecto
El decreto se aplicará a las nuevas normas y planes promovidos por la Diputación Foral de Bizkaia, aunque quedarán excluidas aquellas actuaciones de carácter interno, organizativo o administrativo que no tengan una incidencia relevante sobre el territorio o el clima, así como las que ya cuentan con procedimientos específicos de evaluación ambiental.
Además, los proyectos con una especial incidencia en ámbitos como la energía, el transporte, la gestión del agua, los residuos o la ordenación del territorio deberán realizar un análisis más detallado para identificar posibles impactos y definir medidas que permitan potenciar los efectos positivos y reducir los negativos.
La Dirección General de Medio Ambiente ofrecerá apoyo técnico a los departamentos forales para la elaboración de estos informes y realizará un seguimiento anual de su aplicación mediante una memoria que recogerá los principales resultados obtenidos.
Asimismo, el decreto incorpora formalmente este análisis climático al procedimiento que sigue la Diputación para aprobar nuevas normas.







