La Diputación y el Ayuntamiento de Gamiz-Fika impulsan la protección y difusión de la ermita de San Pedro de Atxispe y su entorno

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El enclave será objeto de un programa de actuación destinado a avanzar en su conocimiento, conservación, interpretación y difusión pública. La ermita de Atxispe constituye el único testimonio conservado en Bizkaia de una arquitectura religiosa altomedieval con elementos rupestres asociados.

La Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Gamiz-Fika han acordado poner en marcha un plan de actuación para investigar, proteger y difundir la ermita de San Pedro de Atxispe y su entorno, un enclave de gran interés patrimonial.

El plan arrancará este verano y se prolongará durante 2027. Incluirá trabajos arqueológicos, un diagnóstico ambiental y paisajístico del entorno y un proceso de participación ciudadana para compartir los valores patrimoniales, naturales y culturales de Atxispe.

En el ámbito arqueológico, el programa dará continuidad a la prospección realizada en 2025 y permitirá inventariar y caracterizar nuevas evidencias localizadas en el entorno, entre ellas la estructura tumular situada al sureste de la ermita y otras zonas próximas de interés.

También se completarán los sondeos arqueológicos iniciados entre 2016 y 2017 y se estudiará el interior del templo, con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre el enclave y orientar futuras intervenciones de conservación y consolidación.

El plan incorporará además un informe de valoración arqueológica y ambiental, con un diagnóstico del ámbito y propuestas de mejora desde el punto de vista patrimonial, paisajístico y natural. Ese análisis permitirá identificar los principales recursos naturales, usos del suelo, formaciones vegetales, hábitats de interés y unidades paisajísticas, así como plantear medidas para favorecer la recuperación ambiental y la transición hacia bosques de vegetación autóctona.

La participación ciudadana será otra de las líneas de trabajo, con el objetivo de generar espacios para compartir y contrastar los valores del entorno, así como las posibles opciones de intervención.

La visión conjunta de los estudios arqueológicos y paisajísticos permitirá definir futuras actuaciones con criterios científicos, enriquecer la interpretación histórica de Atxispe e incrementar los espacios y elementos visitables para facilitar una mejor comprensión del enclave.

La difusión del conocimiento generado será también prioritaria, mediante materiales en distintos soportes que acerquen Atxispe a públicos diversos.

Un enclave de gran valor patrimonial

La cresta rocosa de las peñas de Atxispe atesora testimonios excepcionales del patrimonio cultural de Bizkaia.

Los restos más antiguos, descubiertos recientemente y todavía en proceso de estudio, corresponden a una cueva artificial, denominada Erlapiku, que conserva las primeras pinturas antropomorfas esquemáticas de Euskadi, datadas hace unos 5.000 años.

El elemento más visible en la actualidad son las ruinas de la ermita medieval de San Pedro. Los muros del templo, parcialmente excavado en la roca, presentan fases constructivas que abarcan desde el periodo prerrománico, hace aproximadamente mil años, hasta finales del gótico, hace en torno a medio milenio. No fue una ermita de barriada o de cofradía, sino un templo solitario, levantado sobre un lugar de importancia simbólica, aislado y visible desde todo el entorno.

La ermita fue bombardeada intensamente por las fuerzas sublevadas entre el 10 y el 12 de junio de 1937, al constituir uno de los obstáculos entre las Brigadas de Navarra y el frente del Cinturón de Hierro, que fue asaltado desde este punto. Tras el bombardeo, nunca volvió a ser reconstruida y hoy permanece como uno de los pocos edificios conservados en ruina suspendida como testimonio de la Guerra Civil.

Uno de los elementos más singulares de Atxispe son las dos tumbas rupestres, excavadas a mano en la roca viva, que se encuentran sobre la arista rocosa. Tienen más de 1.000 años de antigüedad y se atribuyen a alguno de los ermitaños que convirtieron Atxispe en una Peña Sagrada. Son únicas en Bizkaia y ahora podrán interpretarse y darse a conocer, ya que hasta el momento han sido prácticamente desconocidas para el público.

Los afloramientos rocosos de la cresta de Atxispe se formaron durante el Cretácico Superior, hace entre 66 y 100 millones de años, y pudieron ser utilizados como pequeñas canteras para la construcción de la ermita de San Pedro.

Por todo ello, Atxispe constituye un enclave singular para profundizar en el conocimiento del patrimonio cultural de Bizkaia y avanzar en su protección, conservación y difusión pública.