Las ausencias de los empleados en sus puestos de trabajo restan algo más de 11 millones de euros al día al tejido productivo del País Vasco. Según revela el último informe de la consultora Adecco sobre salud corporativa, el coste total de este fenómeno en la comunidad autónoma asciende a 4.035 millones de euros al año, consolidándose como uno de los principales desafíos para la competitividad de las empresas vascas.
La tasa de absentismo en el territorio rozó el 10% al término del primer trimestre del ejercicio, concretamente un 9,9%, lo que sitúa de nuevo a la región con el índice más elevado de todo el Estado. Esta cifra contrasta de manera significativa con la media española, que se estabilizó en el 7,6% al término del año anterior, evidenciando una brecha notable en la presencialidad laboral.
A nivel general, el impacto económico derivado de la pérdida de horas de trabajo ha experimentado un crecimiento exponencial desde el inicio de la pandemia. En todo el país, el coste del absentismo escaló hasta los 59.109 millones de euros en 2025, lo que representa un aumento del 11% respecto al año precedente y casi duplica los 30.171 millones de euros que se registraban en el periodo de 2019.








