Diputación de Bizkaia pone en marcha dos programas piloto de apoyo a mujeres jóvenes frente a la violencia machista

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La Diputación Foral de Bizkaia ha aprobado la puesta en marcha de dos programas piloto de apoyo a mujeres jóvenes que sufren o están en riesgo de sufrir violencia machista.

Uno de los programas está dirigido a las mujeres jóvenes, a las que ofrece acompañamiento social y apoyo terapéutico, mientras que el otro, que también se dirige a mujeres jóvenes, desarrolla igualmente con familias y jóvenes varones su intervención especializada psicosocial y psicoeducativa integral.

El Departamento Foral de Empleo, Inclusión Social e Igualdad tomó la iniciativa para promover el diseño y creación de estos dos programas piloto innovadores, a través de alianzas y convenios con la Fundación Gizakia y la Fundación Etorkintza. Ambas iniciativas se enmarcan dentro de las ficha 2.7.5. del Decreto de Cartera.

GIZAKIA

El convenio con la Fundación Gizakia (aprobado hoy en Consejo de Gobierno), está dotado con 50.000 euros y tiene una periodo de aplicación desde este mes hasta el 30 de junio de 2020 para orientar, atender y acompañar a adolescentes, jóvenes (entre 13 y 21 años) y sus familias en situaciones de violencia de género.

Ofrece un espacio de intervención especializada, psicosocial y psicoeducativa, integral, que complementa la oferta de otros recursos forales para atender las necesidades de jóvenes y sus familias que padecen la violencia machista.

El objetivo del programa es detectar, acoger y acompañar a chicas adolescentes y jóvenes que estén o hayan estado inmersas en situaciones de violencia machista, para que se empoderen, encuentren alternativas y disminuya su vulnerabilidad a la repetición de dichas situaciones. Se trabajará para que puedan hacer esto apoyándose en su entorno familiar y/o su grupo de iguales, además de con apoyo profesional.

Con las chicas jóvenes se detectarán posibles casos para iniciar el contacto, se valorará su vulnerabilidad, se definirá el tipo de intervención con participación de la adolescente o joven, se establecerá -en su caso- un plan de seguridad individualizado, se trabajará su autoestima y empoderamiento, se identificarán espacios de relación de su entorno para fortalecerla, y se posibilitarán alternativas de futuro.

Respecto de los chicos jóvenes, se detectará y acompañará a los que se encuentren en relaciones tóxicas y estén dispuestos a abordar un proceso de cambio (detección, espacio de reflexión, valoración personal/social/familiar, propuesta de intervención con la participación del adolescente/joven, posibilitar alternativas y reconocimiento y apoyo del entorno -familia e iguales-).

A las familias ofrecerá información para ayudar a reconocer la problemática de la violencia machista y provocar la reflexión, de modo que suponga un apoyo al proceso de empoderamiento/cambio de sus hijas/os ante la violencia machista.

ETORTKINTZA

En el caso del convenio con la Fundación Etorkintza, se trata de un programa piloto aporta acompañamiento socioeducativo y terapia psicológica grupal a estas mujeres con edades comprendidas entre los 16 y los 23 años, además de contemplar en su fase final la elaboración de un manual de buenas prácticas (o proceso metodológico).

A través de un convenio firmado con la Fundación Etorkintza y dotado con 51.252 euros, este programa piloto se desarrollará desde este mes de septiembre de 2019 hasta febrero del año 2021.

Las mujeres con las que se trabajará son aquellas que, además de la citada edad, presentan algún factor de riesgo: fracaso escolar, baja autoestima, prácticas sexuales de riesgo, pertenencia a grupos violentos, abuso de alcohol o drogas, carencias afectivas, aislamiento familiar o social, emparejamiento y embarazo temprano, etcétera.

La intervención con ellas consistirá en acompañamiento socioeducativo y apoyo terapéutico. Por un lado, con planes de atención personalizados, y, por otro, con asistencia psicológica en terapia grupal (una sesión semanal).

La intervención se realizará desde el centro de atención de adolescentes en situación de riesgo de la Fundación Etorkintza y desde el espacio comunitario normalizado de las jóvenes.  Asimismo, se mantendrá contacto con las familias de las jóvenes y se coordinará con otros recursos de atención, así como con el Servicio de Mujer e Intervención Familiar (del mismo Departamento foral citado).

El proyecto se basa en una metodología transformadora puesto que, si las jóvenes logran generar un cambio en sus valores y acciones, ellas mismas podrán ser agentes de cambio en sus grupos de iguales.

En los tres últimos meses de vigencia del convenio se elaborará un manual de buenas prácticas con el objetivo de precisar una metodología de detección de casos, de prevención e intervención, así como de coordinación con otros recursos y evaluación. Este manual ayudará en el futuro y en otros contextos a detectar precozmente mujeres vulnerables de violencia de género y la intervención más adecuada en cada caso.

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