La última Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales, realizada sobre una muestra de 4.500 hogares, certifica un cambio de ciclo en el bienestar de la población vasca. El estudio de 2024 muestra que el porcentaje de familias con un «bienestar completo» ha caído del 51,4% al 45,5% en apenas dos años. El informe vincula este retroceso directamente con la aceleración de los precios y el crecimiento poblacional, especialmente de origen extranjero, un colectivo que presenta mayores dificultades para acceder a la vivienda y al mercado laboral estable.
En la presentación de los datos, Nerea Melgosa ha destacado que la sociedad vasca mantiene una gran «capacidad de generar red y comunidad», lo que ha permitido que la pobreza de mantenimiento baje mínimamente hasta el 7,2%. No obstante, la realidad de los hogares refleja carencias materiales crecientes: el 64,4% de las familias no dispone de un vehículo con menos de diez años de antigüedad. En el lado positivo, las condiciones de habitabilidad han mejorado, con un descenso relevante en el número de viviendas que sufren problemas de humedad o contaminación acústica.
Para paliar estas desigualdades, el Departamento de Bienestar ha puesto el foco en la infancia y las familias monoparentales. Entre las medidas clave destacan la ampliación de la ayuda de 200 euros mensuales por hijo hasta los 4 años y el nuevo decreto para familias de un solo progenitor, que ya ha recibido 2.800 solicitudes desde principios de 2026. Estas acciones, junto con programas de salud bucodental gratuita y el Bono Social Térmico, forman parte de la estrategia integral de Euskadi para reducir la brecha de pobreza infantil y proteger a los más de 55.000 beneficiarios de las Ayudas de Emergencia Social.








