Un nuevo proyecto político de corte abertzale, progresista y contrario a la OTAN iniciará oficialmente su andadura el próximo 9 de enero con la celebración de su asamblea fundacional. La iniciativa, que ultima su registro formal ante el Ministerio del Interior antes de revelar su nombre e imagen de marca, busca articular un espacio electoral soberanista de izquierdas enfocado en el endurecimiento de la política migratoria. Sus impulsores niegan cualquier vínculo con la extrema derecha y argumentan que su objetivo es dar respuesta desde la izquierda a un debate social en auge para evitar que sea capitalizado por sectores reaccionarios.
El programa preliminar del partido denuncia las consecuencias del actual sistema de acogida, al que responsabiliza del encarecimiento del alquiler y del estancamiento salarial. Entre sus medidas, contempla agilizar las decisiones judiciales para expulsar del territorio a las personas no nacidas en la zona que incurran en delitos de forma reincidente, además de defender un sistema de cooperación basado en becas formativas para jóvenes en sus países de origen. En el plano socioeconómico, la organización plantea fijar un salario mínimo de 21.000 euros, incentivos a la natalidad, apoyo al sector primario e igualdad material sin políticas identitarias.
La formación proyecta presentar candidaturas en los cuatro territorios vasco-navarros de cara a las elecciones forales y municipales de mayo de 2027. Respecto a su régimen interno, se fijará una contribución de 15 euros anuales por afiliado y un límite salarial para sus representantes equivalente al sueldo medio —con el excedente destinado a las arcas del partido—, junto a una drástica reducción del número de asesores e interlocutores de libre designación en las instituciones.








