El Athletic Club ha logrado un triunfo vital frente al Levante UD en un encuentro marcado por la temprana expulsión de un futbolista granota, una superioridad numérica que los leones supieron rentabilizar para cerrar la semana con optimismo. Pese a dominar gran parte del choque, el conjunto rojiblanco tuvo que lidiar con la resistencia de un rival que, aun en inferioridad, logró recortar distancias con dos tantos inesperados que mantuvieron la tensión hasta el pitido final. Ernesto Valverde reconoció tras el partido que, aunque le hubiera gustado una victoria más plácida, el objetivo primordial era amarrar los tres puntos para romper la racha negativa.
El técnico de Viandar de la Vera destacó la capacidad de su equipo para aprovechar las circunstancias del juego, aunque no ocultó cierta autocrítica por la puntería del rival en jugadas aisladas. «Ellos han tenido la virtud de no bajar los brazos y nos han castigado con dos goles de la nada», admitió el preparador, subrayando que la efectividad de los contrarios está siendo un reto para la defensa bilbaína en las últimas jornadas. No obstante, la tranquilidad regresó a San Mamés con un cuarto gol definitivo que selló el marcador y permitió a la afición respirar tras un desenlace que se volvió más apretado de lo previsto inicialmente.
Este resultado actúa como el impulso anímico ideal para afrontar el próximo gran reto del calendario: la ida de las semifinales de Copa contra la Real Sociedad. Para Valverde, ganar antes de un derbi de tal magnitud es fundamental para inyectar confianza en el vestuario, especialmente ante una eliminatoria que se decidirá por pequeños detalles en los dos partidos. Con la ilusión de alcanzar una nueva final en el horizonte, el Athletic encara el duelo del miércoles reforzado mentalmente y con la satisfacción de haber cumplido los deberes en la competición liguera.








