A pesar de los notables éxitos en gestión de residuos y calidad del aire, el Informe de Coyuntura Ambiental 2025 identifica áreas críticas que requieren una intervención urgente, especialmente en lo que respecta a la biodiversidad y las masas de agua superficiales. Aunque el 23 % del territorio vasco está ya protegido bajo la Red Natura 2000, persisten señales preocupantes de deterioro en ciertos grupos biológicos. El informe alerta sobre el declive de las poblaciones de aves acuáticas invernantes y costeras, lo que evidencia la necesidad de integrar la protección de la fauna de manera más transversal en todas las políticas sectoriales.
En el ámbito de la economía circular, Euskadi genera actualmente unos 439 kilos de residuos urbanos por habitante al año, una cifra que el Gobierno Vasco aspira a reducir hasta los 419 kilos para el año 2030. Por otro lado, la tasa de artificialización del suelo se mantiene estable en un 6,83 %, un valor alineado con otras regiones europeas de alta densidad poblacional. El informe recalca que el estado ecológico de los ríos y estuarios sigue siendo uno de los grandes retos pendientes, exigiendo enfoques más integrados para garantizar la salud de los ecosistemas acuáticos frente a las presiones del cambio climático.
Finalmente, el estudio analiza la percepción social, revelando que el 51 % de la ciudadanía vasca está dispuesta a modificar sus hábitos por el medio ambiente, aunque un 28 % admite estar poco o nada preocupado por el clima. Ante este ligero repunte del desinterés o negacionismo, el viceconsejero Josu Bilbao ha reafirmado el compromiso de las instituciones con la ciencia como base de toda decisión pública. La sensibilización y la comunicación se perfilan como herramientas clave para consolidar una transición ambiental que, si bien avanza con paso firme en la industria, aún debe calar con más fuerza en la conciencia colectiva.








