El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha hecho público un informe técnico que revela la precaria situación en la que se encuentra el vertedero de Zaldibar tras años de aparente inactividad administrativa por parte de sus gestores. El documento, elaborado tras una batería de preguntas parlamentarias del representante de EH Bildu, Ander Goikoetxea, concluye que la empresa Verter Recycling ha ignorado sistemáticamente sus obligaciones de mantenimiento. Esta actitud ha derivado en una treintena de infracciones detectadas el pasado septiembre, que ponen en entredicho la seguridad actual de la zona afectada por el desprendimiento de 2020.
Los expertos subrayan que el principal foco de peligro reside en el sistema de drenaje. Al no haberse actualizado correctamente, los líquidos contaminantes o lixiviados están traspasando las barreras de seguridad y filtrándose al subsuelo. Esta situación se agrava con el riesgo de desbordamiento de los cauces cercanos, condicionados por el movimiento de tierras y los residuos acumulados. La calidad del aire y del agua también está bajo sospecha, tras confirmarse que los límites permitidos de amoniaco se han rebasado en diez ocasiones en los últimos doce meses, lo que supone un impacto ecológico constante.
La publicación de estos datos en la web del Parlamento Vasco añade presión sobre la empresa responsable, que actualmente opera sin las pólizas de seguro obligatorias para cubrir daños al ecosistema. En paralelo, el Ejecutivo autonómico continúa el proceso para que la gestora asuma la factura de 29 millones de euros correspondiente a las tareas de emergencia realizadas por las instituciones tras el accidente. El informe deja claro que, seis años después, la herida de Zaldibar sigue abierta tanto por la deuda económica como por la amenaza latente para el medio ambiente de la comarca.







