El Ejecutivo autonómico ha aprobado una profunda reforma en el sistema de evaluación del euskera que entrará en vigor de cara a las convocatorias de este próximo mes de octubre. La principal novedad se centra en la creación de los perfiles lingüísticos asimétricos, una herramienta que permitirá examinar y validar las capacidades del alumnado de manera diferenciada. Con esta medida, se deja atrás la exigencia de mantener un nivel homogéneo en todas las disciplinas lingüísticas para poder obtener una certificación oficial.
Hasta la fecha, los aspirantes debían acreditar idéntico rango tanto en la expresión como en la comprensión oral y escrita. La nueva metodología asume las tesis de los expertos y se adapta al Marco Común Europeo permitiendo combinaciones mixtas en el documento final. De esta forma, si un alumno destaca en el bloque hablado frente al redactado, su titulación reflejará fielmente esa realidad a través de acreditaciones combinadas como A2/B1, B1/B2, B2/C1 o C2/C1.
Asimismo, la regulación generalizará las denominadas acreditaciones parciales con el propósito de favorecer la accesibilidad de las personas con discapacidad. Este colectivo quedará exento de aquellas pruebas que no pueda realizar por motivos físicos o sensoriales, permitiéndosele examinar únicamente de las competencias que sí esté en disposición de demostrar. Las autoridades han destacado que el propósito fundamental de este cambio es flexibilizar el proceso y garantizar que el esfuerzo de todos los ciudadanos sea reconocido de forma justa y precisa.








