Denuncian la presencia de menores delincuentes que acosan a mujeres el barrio de San Francisco

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Un grupo de vecinos del barrio de San Francisco de Bilbao ha denunciado que chicos menores de edad esnifan pegamento en las calles, acosan a mujeres, roban a transeúntes y venden droga en la zona.

Los vecinos han explicado que, en los últimos meses, ha aumentado el número de estos menores en las calles, lo que ha disparado la «inseguridad» en esta degradada zona cercana al centro de la capital vizcaína.

Los menores, según han coincidido varios de los vecinos de este colectivo, venden droga y acosan a mujeres que caminan por el barrio, sobre todo si son jóvenes: «Como estos menores siempre van en grupo, las rodean para decirles cosas e intimidarlas. Yo he visto a dos chicas salir corriendo de miedo», ha relatado una de las impulsoras de la creación de la nueva asociación vecinal.

Robos y escasa presencia policial

Esta mujer ha dicho que estos menores frecuentan la calle San Francisco y las arterias cercanas desde primeras horas de la mañana y que, además de drogarse y protagonizar numerosas peleas y altercados, también se organizan para robar a los transeúntes.

«En la calle San Francisco están vigilando y se mandan mensajes para ver quién sube y a quién pueden robar. El otro día advertí a unos turistas de unos 70 años que mejor que no cruzaran por la calle San Francisco, porque les podían quitar lo que tuvieran», ha lamentado esta mujer.

«Yo la sensación de inseguridad nunca la había sentido y ahora sí la tengo. Salgo y miro para todos los lados, por si acaso. Tengo vecinas de más de 70 años que no salen de casa después de las siete de la tarde, o que si lo hacen no llevan ni bolso ni nada, porque les han robado a todas», ha relatado.

Aunque los vecinos coinciden en que en las últimas semanas se ha incrementado la presencia policial en las calles, lamentan que la misma «no es suficiente». «La policía no ataca de raíz el problema.Aumentan la presencia policial en un punto del barrio, pero el problema se traslada a otras calles cercanas», ha precisado otro residente.

Quejas sobre el funcionamiento de las cámaras

El mismo vecino ha censurado que, con el aumento de la vigilancia policial, el cruce de la calle Hernani con San Francisco se ha convertido en un nuevo «punto de trapicheo», pese a la existencia en la zona de una cámara de videovigilancia. «¿Por qué se delinque debajo de las cámaras? Porque no funciona ninguna. Los delincuentes lo saben y por eso roban a plena luz del día», ha reprochado el mismo vecino.

«No se entiende que existan carteles que anuncien la existencia de áreas videovigiladas, cuando no funciona ninguna cámara. Las únicas cámaras que funcionan y que ayudan a detener delincuentes en el barrio son las que los vecinos han instalado en el interior de sus portales y que pagan de sus bolsillos», ha afirmado.