El Instituto Nacional de la Seguridad Social ha determinado que los periodos de incapacidad temporal de una trabajadora de la OSI Uribe, diagnosticada con un trastorno de ansiedad, tienen su origen en un accidente laboral. La empleada, que desempeña sus funciones como técnica en radiodiagnóstico, encadenó bajas que sumaron un total de 18 meses debido a un entorno de trabajo hostil. Según el dictamen, el cuadro clínico fue provocado por una situación de conflicto continuado en su puesto, marcada por conductas amenazantes de un compañero.
La resolución llega tras la reclamación interpuesta ante el INSS para corregir la calificación inicial de enfermedad común. El sindicato UGT, que ha asesorado a la trabajadora, ha señalado que los hechos fueron comunicados en su día a los responsables del centro sanitario sin que se lograra atajar la situación de maltrato. Tras este fallo, la mutua correspondiente deberá hacerse cargo de las prestaciones económicas, reconociendo legalmente que el daño a la salud de la profesional fue una consecuencia directa de las condiciones sufridas en su entorno laboral.








